241.- Tras la tormenta


La lluvia limpia los recuerdos
acariciando el aire.
Quisiera sentirme árbol
envuelto en la niebla y
oír el susurro del viento
azotando mis ramas.
Quisiera sentirme invierno
frío y silencioso
para disfrutar de la serenidad
que por fin ha llegado a mi alma.


© Mar Muñoz *Lluna*

240.- La luna tragó las estrellas


La niebla nos tragó, 
como la luna tragó las estrellas,
una luz que bañaba las cumbres desnudas, 
ordenadas y solitarias.
Un paseo nocturno 
 con huellas cotidianas,
si, entre la niebla estabas
de un día gris entrañable.


Mar Muñoz *Lluna*

239.- Como el viento del Nordés



Son las tormentas de mil dudas
lo que hace que no disfrute ya en tu cumbre.

Es la frialdad de tus palabras como viento del nordés.

El anhelo de unos brazos que te reconforten mientras te susurran al oído. 

La falta de una caricia cálida
que no sea de deseo....


y la necesidad de una mirada
que hable por ti.



© Mar Muñoz *Lluna*


238.- Cómo el respirar...



Me siento como un nuevo amanecer, libre.

Porque no hay nada como la calidez de tus manos, 
como el cariño y  el calor de sentirte cerca.
Nada como las caricias que no se piden,
como el amor que no se mendiga...
Esto debe ser felicidad,
puede que momentánea,  pero felicidad,
un sentimiento tan sencillo, tan innato...

¿Cómo se puede vivir sin haber sentido algo así?

Todo es tan fácil cuando lo es, 
tan agotador cuando intentas lo imposible.

Lástima que nunca hayas sentido algo así,
porque el alma crece,
 los pulmones cogen aire con la misma 
necesidad
 que cuando te sumerges bajo el agua un largo tiempo.

Y cuando sientes y conoces este sentimiento,
 se convierte en algo 
tan necesario como el respirar...

© Mar Muñoz *Lluna*

237.- Descubrirte...



Siento en el aire tu presencia.
Te observo en silencio
mientras todo se impregna
con el aroma de tus hojas,
con el rocío de tus besos...
Me gusta cruzarte a escondidas, 
tocarte,
acabar dormida a tu lado entre el helecho,
sobre la tierra...

Descubrir contigo que cada cumbre
tiene su luz al amanecer,
y al atardecer su sonido.
Y sin remedio me abandono
dejando que me cubras, 
que me arropes,
con el velo de la niebla...


© Mar Muñoz

236.- La niebla entre las hayas


Está nevando,
se mezclan los verdes intensos
 con el blanco de la nieve
y se enreda la niebla entre las hayas...
Sacudo las oscuras dudas
de las noches lluviosas,
para adentrarme en lo más profundo de ti...

© Mar Muñoz

235.- Tu mirada



Por un momento pensé que me hablaban los árboles...
Su crecer lento y sereno erizan mi vello.
Verdes alegres, como un niño que nace.
Deseo caminarte bajo la lluvia
con paso distraído, sin dirección.
Silueta bella, tan bella...
Quisiera, desde arriba,
rozar tus cumbres con mis manos,
pero entonces entiendo que eres tú,
 quién me acaricia con la mirada.



© Mar Muñoz